MATSUO BASHO

MATSUO BASHO (1644– 1694)
Fundador de la escuela “Shofu”.
Rescata el haiku del círculo humorístico
y lo amplifica de nuevos valores estéticos
y humanos.

Fin de año.
¡Siempre el mismo sombrero
y las mismas sandalias de paja!

Ramas de lirio
aferradas a mis pies.
¡Cordones para mis sandalias!

Los botones del sauce se abren
El maestro y yo
Escuchamos la campana

Devuelve al sauce
Todo el fastidio
y todo lo que desea tu corazón

¿Es primavera?
La colina sin nombre
se perdió en la neblina

A la primavera que pasa
las aves cantan
y son lágrimas los ojos de los peces

Sobre este puente colgante
nuestras vidas se enroscan
en las ramas de la yedra

Una noche de primavera.
En la sombra del templo
un misterioso hombre suplicando

Una noche en el templo
La luna
En lo más claro de mi rostro

El sol se levanta
Sobre el sendero a la montaña
Al perfume de los ciruelos *

* Cada año se celebra la fiesta del ciruelo en flor.

Bajo las flores de un mundo efímero.
Con mi arroz entero
y mi sake blanco *

* El “mundo efímero o liviano” por “uki-yoi”, término
de origen budista que sugiere lo pasajero de este mundo.
El “haijin” nos propone la simpleza. El arroz y su bebida
Sake:Licor del Japón.

Los pétalos de la rosa amarilla
¿Tiemblan y caen
al ruido de los torrentes de agua?

¿De qué árbol en flor?
No sé
¡Pero qué perfume!

La gente de ahora
no se interesa por las flores del castaño
que están en el techo

La campana para de sonar.
El eco de las flores
perfuma la noche

En las flores silvestres de verano
Se estremece aún
El sueño de gloria de los guerreros

En néctar de orquídeas
la mariposa
perfuma sus alas

Ante la enredadera en flor
Comimos nosotros
Que somos simples hombres

Ruido de alguien
sonándose con los dedos.
Los ciruelos en su estallido

¡Crueldad animal!
Bajo la pezuña
un saltamontes

Al frescor
me acomodo
y duermo

Las noches de verano.
El ruido de mis zoclos
hacen vibrar el silencio

En la lluvia de verano
se acortan
las patas de la garza

En medio del llano
Canta la alondra
Libre de todo

Este día tan largo.
Aún muy corto
para el canto de la alondra

A cada soplo del viento
La mariposa
Cambia de lugar en el sauce

Ante un florero lleno de azaleas
Una mujer
Desmenuzando bacalao seco

En el viejo estanque
la rana se zambulle
y el ruido del agua

En la rama descascarada
Los atardeceres del otoño
Un cuervo se posa

Antes de tragarla
El agua de la vertiente
Hizo crujir mis dientes

Helando mi vientre
los remos golpean las olas.
Noche de lágrimas.

Ah hototogisu
¡Agranda aún más
mi soledad!

Cuando desaparece
el hototogisu.
Una Isla

De la escarcha
No olvides jamás
El gusto a soledad

En la primera nieve.
Las flores de los narcisos
casi no se doblan

Completamente mojadas
Inclinadas
Las peonías bajo la lluvia

En el agua y la lluvia
El nenúfar
Y sus dos flores erguidas

Suave brisa.
La sombra de la glicina
apenas tiembla

Albergue pobre.
Los gemidos del perro
en la lluvia nocturna

A los que contemplan la luna
Las nubes
A veces ofrecen una pausa

Antes que corten los juncos
del río
contempla la luna

Cuando anochece en el mar
el graznido de los patos
se aclara

Estoy en Kioto
Pero al canto del hototogisu
Soñando de Kioto

Al ardiente sol
El río Mogami
Arrastró al mar

Salpicados de barro
Por el rocío
Los melones parecen frescos

¡Silencio!
El canto de las cigarras
tala las rocas

Las cigarras van a la muerte
y su canto
nada nos dice

El mismo paisaje
Escucha el canto
Y ve la muerte de la cigarra

Pegándose a un champiñón
La hoja
Del árbol desconocido

Ese camino
Sólo lo toma
El crepúsculo en otoño

En pleno otoño
Mi vecino
¿Cómo vive?

En el picante gusto del rábano
Siento
El viento otoñal

Esta puesta del sol otoñal
Pareciera ser
El País de las sombras

La luna llena de otoño.
Deambulé toda la noche
alrededor de la laguna

¿Con qué tono cantarías
y qué eufórico canto arácnido
en la brisa otoñal?

Ante el relámpago
Dichoso
El que nada sabe *

* Una paradoja Zen dice: “El que nada sabe posee el
verdader conocimiento”. Entonces, este poema es una
modestia de cósmica altura.

Corazón
blanqueado por la lluvia.
Carcaza golpeada por el viento

Media noche de escarcha.
Para dormir me cubro
con la manga del espantapájaros

El sonido de la campana
Remolinea en la neblina
Al amanecer

Un día de tranquila alegría.
El Monte Fuji empañado
por la llovizna

Más blanco que las piedras
De la montaña rocosa
El viento de otoño

Después del crisantemo
A parte el largo nabo
Nada

El crisantemo blanco.
La pureza
al encuentro del ojo

Enfermo en el viaje.
Mi sueño corta
El páramo

Desolación invernal
En un mundo de tono uniforme
El ruido del viento

Mis lágrimas
Chisporrotean
Apagando las brazas

La tempestad sopla
El rostro de alguien
empapado

La jarra quebrada
por el hielo de la noche.
¡Me levanto a saltos!

¡Qué bello!
El despreciado cuervo común
esta mañana nevada

En este jardín
¡Un siglo
de hojas muertas!

Dios ausente
Las hojas de amontonan
Todo es abandono

Esta mañana nevada
Incluso el caballo
Es digno de mirar

Petrificado a caballo.
Mi sombra congelada
se arrastra y monta

La nieve que vimos caer
¿Es otra
este año?

Ahora.
Vamos contemplar la nieve
hasta caer de cansancio!

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